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domingo, 17 de noviembre de 2019

¿Quién se ha llevado mi queso? Guillermo Mosquera


¿Quién se ha llevado mi queso?
Guillermo Mosquera Huerta

1- ¿Si pudieras escoger a uno de los personajes de la historia a quién escogerías y por qué?
Bien, para responder a esta cuestión he de matizar previamente que mi elección no está supeditada a cuál de los protagonistas me parezco más (pues en ese caso me vería obligado, siendo honestos, a escoger al pobre Hem) sino que más bien estimo oportuno decantarme  por el personaje al que me querría parecer.
Siendo así mi criterio me inclino por la figura de Haw y aquello que comporta su metáfora intrínseca, entendiéndolo como una figura alegórica de la propia racionalidad humana. No es un ser “arracional” como los casos de Fisgón y Escurridizo, meros animales movidos por los instintos más básicos, como tampoco peca de la “irracionalidad” apática de Hem que le lleva a adoptar una inhibición de la conducta más bien contraproducente con sus intereses.
En su lugar, Haw aúna lo mejor de ambos mundos en una síntesis dialéctica, movido por una voluntad puramente “racional” basada en la reflexión y la consiguiente toma de decisiones, tras llegar al entendimiento de los fenómenos y del contexto en el que se halla. No obra de manera apresurada a la acción como en el caso de los ratones, guiados únicamente por sus sentidos, como tampoco se deja vencer por el miedo fruto de una meditación mal dirigida, tal y como se puede apreciar en la estrategia de su compañero liliputiense. Por tanto, no es un personaje perfecto o infalible, pero posee los mecanismos cognitivos y conductuales necesarios para sobreponerse a los errores y adaptarse al cambio que no logró prever.
En conclusión, me decanto por él dado que Haw se trata, por lo anterior visto, de la representación más cercana y virtuosa de la naturaleza humana.

2- Realiza un breve resumen del contenido de la historia
La historia que nos presenta el psicólogo Spencer Johnson narra de manera muy accesible y simplificada una moraleja a través del relato protagonizado por cuatro personajes: los ratones Fisgón y Escurridizo y dos pequeños liliputienses llamados Haw y Hem.
Los citados protagonistas se ubican en un laberinto donde se encuentran grandes reservas de queso, siendo éste una metáfora de los objetivos y metas a los que aspiran en sus vidas. Sin embargo, llegado un momento, dichas reservas agotan sus existencias en el punto del laberinto donde se encontraban. Este hecho no fue una sorpresa para los dos ratones en tanto que actúan conforme a su experiencia, instintos y hábitos que les llevaron a predecir la situación y adaptarse con premura al cambio, no siendo así de favorable para los dos liliputienses, cuya mentalidad y exceso de confianza les hizo ardua la tarea de sobreponerse a la situación con una falta notable de resiliencia.
Pese a ello, Haw, el más activo de los dos liliputienses, logra recomponerse y tomar la iniciativa de cambiar el enfoque de la situación, adentrándose a marchas forzadas en el laberinto y enfrentándose a sus temores de no lograr su objetivo bajo la premisa de que es más favorable actuar que lamentarse, como se aprecia en la conducta de Hem.
Finalmente, el desenlace nos muestra cómo los ratones y el más valiente de los liliputienses logran hallar una nueva reserva de queso gracias a su capacidad de acción y adaptación a los cambios, mientras que se sobreentiende que Hem permanece en la situación inicial menos favorable al no realizar dicho esfuerzo.

3- ¿Crees que los cambios son necesarios o no? Justifica tu respuesta
Los cambios en los sujetos han de ser necesarios en vista de que los fenómenos de su alrededor van a cambiar de manera inevitable e independientemente de lo que el sujeto decida hacer. El curso de los acontecimientos objetivos y externos responde a una consecución de eventos multicausales que en la mayoría de los casos escapan a nuestro control, siendo que lo único en lo que tenemos potestad es en la deliberación de nuestra propia voluntad y conducta moral mediante la toma de decisiones.
Esto es así dado que, por más que resulte difícil renunciar a una cosmovisión o a un código de conducta y de creencias, uno ha de estar predispuesto a desenvolverse y progresar en su evolución personal si desea perdurar de manera óptima en su entorno inmediato. La capacidad de aprendizaje y adquisición de herramientas que modifiquen a la persona, física y psicológicamente, es vital para fomentar la adaptabilidad de los individuos a las potenciales vicisitudes que bien seguramente van a producirse en el futuro.
Así mismo, tales cambios han de manifestarse de manera paulatina y constante en el tiempo con el fin de evitar las rupturas drásticas en el paradigma, facilitando así el proceso de adaptación evaluando las necesidades de forma sistemática y evitando con ello conductas dogmáticas que tiendan a la procrastinación o a la apatía.  

4- Si pudieras hacer una recomendación a un amigo para ayudarlo a mejorar en su trabajo o en sus estudios ¿qué le dirías y por qué?
En primer lugar, conociendo como me conocen mis amigos, les instaría a que se fiaran más por lo que les digo que por lo que ellos me ven hacer, dado que rara vez mis doctos consejos se siguen de actos consecuentes con los mismos.
Al margen de tal incongruencia, también les recomendaría, ante todo, que constaten de manera honesta bajo una reflexión solipsista y privada si el fin que fijan como meta realmente concuerda con lo que ellos desean realmente conseguir. Esto es debido a que estoy al tanto de muchos casos que siguen objetivos marcados por terceros sin mayor vocación ni voluntariedad por su parte, sino que más bien lo asumen como una obligación impuesta en la que no tienen oportunidad de elección alguna, cuando de facto no es así. Conocerse a uno mismo es una condición “sine qua non” de cara a constituir un proyecto vital del tipo que sea, y ello pasa por poseer un autoconocimiento que abarque cuáles son los gustos, las habilidades y las posibilidades del sujeto en cuestión. Escoger su propio camino, su queso particular, en lugar de seguir los pasos marcados por otros es una parte fundamental del proceso.
Y por último, identificadas las metas y los intereses reales y subjetivos, recomendaría atender a las señales que se manifiestan a su alrededor en materia de prevención de posibles fallos, aprovechando así las oportunidades que estén a su alcance y enfrentando las complicaciones antes de que se produzcan.

5- Haz una breve reflexión acerca del relato que puedas aplicar en tu vida
Por lo dicho anteriormente, hay muchas reflexiones que no aplico a mi caso personal aun cuando soy plenamente consciente de su valor. Podemos incidir, por ejemplo, en mi notable desorientación académica y profesional que me lleva a pasar de una carrera exitosa a una formación profesional cuya respectiva relación es escasa y poco prometedora en vistas de adquirir una cierta posición sociolaboral estable y gratificante, o también a mi consabida dolencia emocional que me orienta a actitudes y decisiones de dudosa consideración.
Son muchos, por tanto, los aspectos en los que podría detenerme en mi discurso vital con el fin de ilustrar las lecciones en las que se centra el presente relato. Sin embargo, tal vez el epicentro más notable sea que, al igual que Hem, aún no he dado el paso de coger las riendas de la desgracia, asimilar la realidad y buscarle solución a los tormentos que estimo injustos y de sumo incomprensibles, como pueda ser la enfermedad inmerecida de un ser querido cercano o la falta de oportunidades tras años de duro esfuerzo.
Ver que mi queso no solo no se manifiesta, sino que además nunca tuve el placer de degustarlo, me hace incurrir en una posición desaventajada en el laberinto cuando en verdad tal vez debería preocuparme más en ver qué decisiones me están sirviendo de lastre en el objetivo de alcanzar el botín de la redención.
Soy consciente de que debería tomar ejemplo de Haw e iniciar la travesía en busca de nuevas oportunidades, pero no recuerdo dónde dejé las zapatillas en el tortuoso trayecto ni lo que se siente al avanzar sin temor al fracaso de no saber a dónde me dirijo. Lo cierto es que quien piensa demasiado incurre en complicar en exceso lo que de por sí ya resulta una misión de éxito cuestionable.

6- ¿Qué simboliza el queso para ti?
En mi caso he de decir que el queso tiene una connotación ciertamente heterogénea y voluble, pues difiere en esencia en función del día en el que nos encontremos.
En ocasiones adopta la forma de un trabajo estable y digno que me permita adquirir los bienes primarios necesarios a raíz de la realización de una labor vocacional y satisfactoria. Otras veces, se torna en un rostro que añoro por ser aún desconocido, o se materializa en forma de algún logro literario hasta ahora inalcanzable. Pero casi siempre, con vehemente insistencia, se muestra como la necesidad de superar las carencias afectivas inherentes al desarrollo de una enfermedad degenerativa presente en una hermana a la que no sé cómo ayudar.
Sea como fuere, el queso se me antoja como cualquier meta teleológica deseada que no aspira a ser encumbrada por lo pronto.

7- “Cuando tú cambias lo que eres, tú cambias lo que haces”
Respecto a esta frase he de despertar mi vena más petulante y apelar al maestro en el que versé buena parte de mi formación académica, pues no estoy de acuerdo con su estructura sintáctica.
Jean-Paul Sartre, existencialista empedernido, tendría a bien incidir, al igual que yo, en que la frase haría más justicia a la verdad puesta del revés, pues no es que lo que somos cambie lo que hacemos tanto como lo que hacemos modifica, de hecho, lo que somos.
Es decir, que como diría el sabio, nuestra existencia precede a la esencia en la medida en que primero hemos de actuar para poder ser aquello que nos define.
Nuestra forma de ser está ligada a las decisiones y a los actos que escogemos en nuestra desgracia de ser seres condenados a la libertad. Es precisamente cuando cambiamos lo que hacemos cuando alteramos lo que somos, por ejemplo, cuando Haw dejó de lamentarse para tomar la iniciativa de buscar queso nuevo, con lo que pasó de ser un individuo desaventurado a un orgulloso triunfador.
Siendo así, y para que sirva como conclusión, rescato la idea de que toda esencia puede ser corregida con la debida fuerza de voluntad que la hace posible.

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