¿Quién
se ha llevado mi queso?
Guillermo Mosquera
Huerta
1- ¿Si pudieras escoger a uno de
los personajes de la historia a quién escogerías y por qué?
Bien,
para responder a esta cuestión he de matizar previamente que mi elección no
está supeditada a cuál de los protagonistas me parezco más (pues en ese caso me
vería obligado, siendo honestos, a escoger al pobre Hem) sino que más bien
estimo oportuno decantarme por el
personaje al que me querría parecer.
Siendo
así mi criterio me inclino por la figura de Haw y aquello que comporta su
metáfora intrínseca, entendiéndolo como una figura alegórica de la propia
racionalidad humana. No es un ser “arracional”
como los casos de Fisgón y Escurridizo, meros animales movidos por los
instintos más básicos, como tampoco peca de la “irracionalidad” apática de Hem que le lleva a adoptar una inhibición
de la conducta más bien contraproducente con sus intereses.
En
su lugar, Haw aúna lo mejor de ambos mundos en una síntesis dialéctica, movido
por una voluntad puramente “racional”
basada en la reflexión y la consiguiente toma de decisiones, tras llegar al
entendimiento de los fenómenos y del contexto en el que se halla. No obra de
manera apresurada a la acción como en el caso de los ratones, guiados
únicamente por sus sentidos, como tampoco se deja vencer por el miedo fruto de
una meditación mal dirigida, tal y como se puede apreciar en la estrategia de
su compañero liliputiense. Por tanto, no es un personaje perfecto o infalible,
pero posee los mecanismos cognitivos y conductuales necesarios para
sobreponerse a los errores y adaptarse al cambio que no logró prever.
En
conclusión, me decanto por él dado que Haw se trata, por lo anterior visto, de
la representación más cercana y virtuosa de la naturaleza humana.
2- Realiza un breve resumen del
contenido de la historia
La
historia que nos presenta el psicólogo Spencer Johnson narra de manera muy
accesible y simplificada una moraleja a través del relato protagonizado por
cuatro personajes: los ratones Fisgón y Escurridizo y dos pequeños
liliputienses llamados Haw y Hem.
Los
citados protagonistas se ubican en un laberinto donde se encuentran grandes
reservas de queso, siendo éste una metáfora de los objetivos y metas a los que
aspiran en sus vidas. Sin embargo, llegado un momento, dichas reservas agotan
sus existencias en el punto del laberinto donde se encontraban. Este hecho no
fue una sorpresa para los dos ratones en tanto que actúan conforme a su
experiencia, instintos y hábitos que les llevaron a predecir la situación y
adaptarse con premura al cambio, no siendo así de favorable para los dos
liliputienses, cuya mentalidad y exceso de confianza les hizo ardua la tarea de
sobreponerse a la situación con una falta notable de resiliencia.
Pese
a ello, Haw, el más activo de los dos liliputienses, logra recomponerse y tomar
la iniciativa de cambiar el enfoque de la situación, adentrándose a marchas
forzadas en el laberinto y enfrentándose a sus temores de no lograr su objetivo
bajo la premisa de que es más favorable actuar que lamentarse, como se aprecia
en la conducta de Hem.
Finalmente,
el desenlace nos muestra cómo los ratones y el más valiente de los liliputienses
logran hallar una nueva reserva de queso gracias a su capacidad de acción y
adaptación a los cambios, mientras que se sobreentiende que Hem permanece en la
situación inicial menos favorable al no realizar dicho esfuerzo.
3- ¿Crees que los cambios son
necesarios o no? Justifica tu respuesta
Los
cambios en los sujetos han de ser necesarios en vista de que los fenómenos de
su alrededor van a cambiar de manera inevitable e independientemente de lo que
el sujeto decida hacer. El curso de los acontecimientos objetivos y externos
responde a una consecución de eventos multicausales que en la mayoría de los
casos escapan a nuestro control, siendo que lo único en lo que tenemos potestad
es en la deliberación de nuestra propia voluntad y conducta moral mediante la
toma de decisiones.
Esto
es así dado que, por más que resulte difícil renunciar a una cosmovisión o a un
código de conducta y de creencias, uno ha de estar predispuesto a desenvolverse
y progresar en su evolución personal si desea perdurar de manera óptima en su
entorno inmediato. La capacidad de aprendizaje y adquisición de herramientas que
modifiquen a la persona, física y psicológicamente, es vital para fomentar la
adaptabilidad de los individuos a las potenciales vicisitudes que bien seguramente
van a producirse en el futuro.
Así
mismo, tales cambios han de manifestarse de manera paulatina y constante en el
tiempo con el fin de evitar las rupturas drásticas en el paradigma, facilitando
así el proceso de adaptación evaluando las necesidades de forma sistemática y
evitando con ello conductas dogmáticas que tiendan a la procrastinación o a la
apatía.
4- Si pudieras hacer una
recomendación a un amigo para ayudarlo a mejorar en su trabajo o en sus
estudios ¿qué le dirías y por qué?
En
primer lugar, conociendo como me conocen mis amigos, les instaría a que se
fiaran más por lo que les digo que por lo que ellos me ven hacer, dado que rara
vez mis doctos consejos se siguen de actos consecuentes con los mismos.
Al
margen de tal incongruencia, también les recomendaría, ante todo, que constaten
de manera honesta bajo una reflexión solipsista y privada si el fin que fijan
como meta realmente concuerda con lo que ellos desean realmente conseguir. Esto
es debido a que estoy al tanto de muchos casos que siguen objetivos marcados
por terceros sin mayor vocación ni voluntariedad por su parte, sino que más
bien lo asumen como una obligación impuesta en la que no tienen oportunidad de
elección alguna, cuando de facto no es así. Conocerse a uno mismo es una
condición “sine qua non” de cara a
constituir un proyecto vital del tipo que sea, y ello pasa por poseer un
autoconocimiento que abarque cuáles son los gustos, las habilidades y las
posibilidades del sujeto en cuestión. Escoger su propio camino, su queso
particular, en lugar de seguir los pasos marcados por otros es una parte
fundamental del proceso.
Y
por último, identificadas las metas y los intereses reales y subjetivos,
recomendaría atender a las señales que se manifiestan a su alrededor en materia
de prevención de posibles fallos, aprovechando así las oportunidades que estén
a su alcance y enfrentando las complicaciones antes de que se produzcan.
5- Haz una breve reflexión acerca
del relato que puedas aplicar en tu vida
Por
lo dicho anteriormente, hay muchas reflexiones que no aplico a mi caso personal
aun cuando soy plenamente consciente de su valor. Podemos incidir, por ejemplo,
en mi notable desorientación académica y profesional que me lleva a pasar de
una carrera exitosa a una formación profesional cuya respectiva relación es
escasa y poco prometedora en vistas de adquirir una cierta posición
sociolaboral estable y gratificante, o también a mi consabida dolencia emocional
que me orienta a actitudes y decisiones de dudosa consideración.
Son
muchos, por tanto, los aspectos en los que podría detenerme en mi discurso vital
con el fin de ilustrar las lecciones en las que se centra el presente relato.
Sin embargo, tal vez el epicentro más notable sea que, al igual que Hem, aún no
he dado el paso de coger las riendas de la desgracia, asimilar la realidad y
buscarle solución a los tormentos que estimo injustos y de sumo
incomprensibles, como pueda ser la enfermedad inmerecida de un ser querido
cercano o la falta de oportunidades tras años de duro esfuerzo.
Ver
que mi queso no solo no se manifiesta, sino que además nunca tuve el placer de
degustarlo, me hace incurrir en una posición desaventajada en el laberinto
cuando en verdad tal vez debería preocuparme más en ver qué decisiones me están
sirviendo de lastre en el objetivo de alcanzar el botín de la redención.
Soy
consciente de que debería tomar ejemplo de Haw e iniciar la travesía en busca
de nuevas oportunidades, pero no recuerdo dónde dejé las zapatillas en el tortuoso
trayecto ni lo que se siente al avanzar sin temor al fracaso de no saber a
dónde me dirijo. Lo cierto es que quien piensa demasiado incurre en complicar
en exceso lo que de por sí ya resulta una misión de éxito cuestionable.
6- ¿Qué simboliza el queso para ti?
En
mi caso he de decir que el queso tiene una connotación ciertamente heterogénea
y voluble, pues difiere en esencia en función del día en el que nos
encontremos.
En
ocasiones adopta la forma de un trabajo estable y digno que me permita adquirir
los bienes primarios necesarios a raíz de la realización de una labor vocacional
y satisfactoria. Otras veces, se torna en un rostro que añoro por ser aún
desconocido, o se materializa en forma de algún logro literario hasta ahora
inalcanzable. Pero casi siempre, con vehemente insistencia, se muestra como la
necesidad de superar las carencias afectivas inherentes al desarrollo de una
enfermedad degenerativa presente en una hermana a la que no sé cómo ayudar.
Sea
como fuere, el queso se me antoja como cualquier meta teleológica deseada que no aspira a
ser encumbrada por lo pronto.
7- “Cuando tú cambias lo que eres, tú cambias lo que haces”
Respecto
a esta frase he de despertar mi vena más petulante y apelar al maestro en el
que versé buena parte de mi formación académica, pues no estoy de acuerdo con
su estructura sintáctica.
Jean-Paul
Sartre, existencialista empedernido, tendría a bien incidir, al igual que yo, en
que la frase haría más justicia a la verdad puesta del revés, pues no es que lo
que somos cambie lo que hacemos tanto como lo que hacemos modifica, de hecho,
lo que somos.
Es
decir, que como diría el sabio, nuestra existencia precede a la esencia en la
medida en que primero hemos de actuar para poder ser aquello que nos define.
Nuestra
forma de ser está ligada a las decisiones y a los actos que escogemos en
nuestra desgracia de ser seres condenados a la libertad. Es precisamente cuando
cambiamos lo que hacemos cuando alteramos lo que somos, por ejemplo, cuando Haw
dejó de lamentarse para tomar la iniciativa de buscar queso nuevo, con lo que
pasó de ser un individuo desaventurado a un orgulloso triunfador.
Siendo
así, y para que sirva como conclusión, rescato la idea de que toda esencia
puede ser corregida con la debida fuerza de voluntad que la hace posible.